Pues este fin de semana fue un fin de semana lleno de emociones fuertes. Por lo menos una de ellas. Resulta que el viernes le dí a Daniel palomitas (segunda vez en su vida que las come), y le encantan. Asi es de que comió muchas. Todo iba bien, pero a las 9:30pm se levantó a toser, empezó a vomitar un poco en su cama y Hakan lo sacó rápidamente. El seguía tosiendo pero, yo noté que su tos era muy diferente a un vómito normal. No veía mucho vómito, sin embargo cada vez sentía que se tardaba mas en respirar, prendí la luz y lo ví muy rojo. Cuando me dí cuenta de que mas bien no respiraba, ya empezaba a tener los labios morados, en ese mismo instante por obra y gracia del señor reaccionó y empezó una vez a respirar poco a poco. Aún con dificultad pero por lo menos entraba aire. Lloró mucho del susto, pero todo estaba mejor.
Despues del incidente no pude sino ponerme a llorar, porque me di cuenta que no reaccioné como debí haberlo hecho. No escuché mi instinto, sabía que se estaba ahogando y no lo podía creer, y no supe como ayudarlo. Yo estoy acostumbrada a reaccionar mejor bajor presión y en momentos difíciles lo hago muy bien, pero esta vez…. NO SUPE QUE HACER? Daniel se volvió a dormir y yo no me quise acercar pues estaba muy nerviosa y no quise contagiarlo de mis nervios. Pero despues le pedí a Hakan que hablara a preguntar que se debería hacer en esos casos con un niño chiquito como Daniel. Pues nos dieron las instrucciones.
Colocar el pecho del niño sobre una pierna e inclinar la cabeza del niño un poco, de tal forma que quede ligeramente mas abajo su cabeza, su pecho en una pierna. Darle unos golpes suaves en su espalda, entre los homóplatos y ya…..
Pues una hora despues de este incidente empezó otra vez a toser. Pero esta vez Hakan estuvo listo e hizo lo que le dijeron por teléfono. Nunca había visto a Daniel tan asustado, pero gracias a dios esta segunda vez no duro tanto y parecía que se sentía mejor. De todas formas decidimos llevar a Daniel al hospital para que lo checaran, pues en realidad yo no ví que expulsara nada.
Una vez que llegamos a la sala de emergencias, notamos que su cara estaba llena de puntos rojos, como si fuera una alergia. Lo atendieron rápidamente y nos explicaron que era normal que despues de hacer mucho esfuerzo con la cara, los vasos sanguíneos se rompen en la cara. Yo nunca me imaginé que eso pudiera suceder. Pero Daniel estaba muy bien, de muy buen humor y con ganas de jugar, aunque su voz estaba muy ronca, tambien de la irritación en su garganta, pero estaba bien. Lo revisaron dos veces y todo parecía estar normal, pero de todas formas le mandaron unos rayos X para asegurarse de que no tuviera algo atorado todavía en su garganta o su estómago o algún otro lugar. Gracias a dios no había nada fuera de lo normal, pero el susto fue terrible!!
Nos mandaron a casa a la 1am y Daniel tenía muchas ganas de salir del hospital. Pero no lloró ni se puso insoportable. Una vez en casa dormimos los tres como angelitos hasta las 9am del siguiente día.